Planta de reciclaje sentimental.

Y aunque tú a veces me olvides, yo sigo esperando ese momento de paz sentada sobre ti después de la ducha; mojando tu hombro con mi pelo, abrazada a ti con piernas y manos.

Sin más.

Solo quiero ese momento, ese silencio,y tu cabeza hundida en mi cuello.

Prometo no molestarte. Podrás seguir viendo tu programa en la televisión, o con el iPhone entre manos, o simplemente callado pensando en el bar donde has quedado con tus amigos a las diez; no importa. Solo deja que compense todos esas tardes absurdas que te eché de menos...

Quizá puedas pensar que exagero si digo que mi única motivación era poder dormir a tu lado. Ser tuya.

Callada, empapada y tuya.

Queriendo que me admitas en ti, porque puede que te guste, ya que probablemente huela a frambuesa si decides apartarme el pelo y clavar tu barbilla en mi hombro.

Posiblemente te mire y sonría.

Y te bese. Y dentro de lo factible está que acabemos follando sobre ese sofá tuyo... Pero primero dame paz; creemos una calma que podamos romper.

Hagamos magia.

Y reciclemos las horas plásticas que moldeamos en un intento frustrado de hacerlas más amenas. Junto a tus botellas vacías de Jack; convertidas ahora en candelabros cuya luz etílica emborracha todo tu salón; conmigo dentro.
Regálame tus camisetas viejas; las usaré de 'buenos días' que cubran mis rodillas y dejen al descubierto estas clavículas; dejaré que me hagan ver ridícula, diminuta.. Todo con la única condición de que tus abrazos por la espalda sean mi desayuno.

Renuévame. Renuévate conmigo.

Y acabemos con los vicios y las virtudes enredadas en mi pelo y en tus sábanas. Querámonos; o al menos démosle a la soledad un doble uso.

Sé mi seudónimo. Susurra mi nombre.

Comencemos esta historia fingiendo que mi piel es tu lienzo en blanco, y tu espalda mi mapa a recorrer.

Finjamos.Solo por el hecho de que este sucio verbo tenga el mismo principio activo que la felicidad.

Razones para odiarte. Vol. I

Sentarme sobre ti durante una fiesta con amigos era el mayor peligro, pero admito que me arriesgaba. Y era todo un placer.

El maldito morbo de esa voz tuya hablándome tan cerca del cuello, para que no te oyese nadie más que yo... Y tus manos, esas que aprovechaban los huecos desarmados que dejaba la falda y se adentraban, discretas, a retocarme el colorete...

— Me encanta como hueles.
— Es lo más tímido que me has susurrado jamás. Te estoy convirtiendo en todo un caballero.
— Tonta.. ¿Nos vamos a quedar mucho rato más?
— ¿Ya quieres irte? Es el cumpleaños de tu amigo, deberías estar borracho.
— Jaja, cabrona. Lo estoy. Y no solo borracho.
— ¡Ah! Déjame adivinar; también estás enamorado de mi. Borracho y muy enamorado. O el 'muy' va en lo primero.. No sé.
— Estoy borracho, cachondo y enamorado. Soy el hombre de tu vida.
— No empieces.. ¿Me voy?
— No seas boba.
— Pues deja quietas esas manos; las conozco muy bien.
— Entonces recordarás lo mucho que te gustan..
Siempre.
— ¿Sabes lo que me apetece?
— No quiero saberlo.. Pero algo me dice que me lo vas a decir de todas formas.
— Quiero comerte. Ahora.
— ...
— No te hagas la tímida, que te conozco. Conozco esa sonrisa.
— Cállate y suéltame. Me voy al sofá con Marta. Y estáte quieto.. Por favor. Saca tu maldita mano de debajo de mi vestido.. ¿No tienes vergüenza?
— Ni tu tampoco, pequeña.
Deja a Marta, que lleva toda la noche intentando tirarse a Luis. Tú eres mía.
— Menudo capullo estás hecho... Déjame. En serio. No está bien..
— No está bien, pero te gusta. ¿Jugamos a un juego?
— Si gano, te relajas y fingiremos ser una pareja de personas educadas lo que quede de noche.
— Jajajaja, hecho. Si pierdes, me acompañas al baño a..quitarme las lentillas. ¿Trato?
— Dispara.
— Voy a levantarme y te tiraré sobre este sillón. Y te besaré.
— ..¿Y eso es todo?
— Después me agacharé para levantarte el vestido y apartaré ese tanga que te he regalado... Quiero que tus amigas envidien el cómo te tiemblan las piernas, y que mis amigos aprendan lo que es un verdadero orgasmo.
— ...
— ¿Preparada..?
— Estás loco, no juego contigo..
— Va, nena. ¡Imagínate sus caras! Sé que tan solo pensarlo te está volviendo loca, lo estoy notando...
— Saca la mano de mi vestido, y vamos a ver qué le pasa 'a tus lentillas'. Y coge mi bolso en la entrada, sospecho que necesitaré el pintalabios..
Te quiero.
— Lo sé.